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viernes, 2 de septiembre de 2011

Nómina



Aunque cada mes sabemos más o menos cómo vendrá, todos esperamos la nómina con bastantes ganas. Lo cierto es que hoy, cuando el jefe ha ido repartiendo nóminas por toda la empresa, lo gracioso era ver cómo cada uno nos parábamos para repasar de una forma rápida, mental y visual, que todos los números estuvieran bien colocados y que fueran cumplidores y correctos.


De forma descarada me he quedado frente al director cortándole el paso, ya que la nómina anterior andaba algo coja por errores administrativos y la de este mes tenía que estar perfecta e impecable..., y así ha sido.


Mi nómina es más bien discreta, tímida y de esas a las que les sobra la mitad de los devengos porque poco hay que poner. Pero aún así, es una nómina esperada, deseada y bien recibida porque, gracias a ella, cada mes me puedo permitir mis caprichos..., tales como comprarme algún cd, algún libro, algún billete de avión barato o pasar una noche en algún hotelito romántico. Además mi pequeña nómina sirve para pagar la hipoteca y me siento muy dichoso por ello.


Tengo la esperanza, extaña e imaginativa, de que algún día no muy lejano, mi nómina habrá crecido y madurado y me ofrecerá sus mejores placeres con los brazos abiertos, y juntos bailaremos en los pasillos del trabajo mientras iniciamos una nueva relación de amistad, una amistad de esas con derecho a roce, por lo menos una vez al mes (cada vez que viniera a verme, claro).


Y no me quejo (puede que debiera, pero no), no me quejo porque veo lo necesitadas que están muchas personas por tener una nómina (aunque fuera pequeña y algo desvalida como la mía) y lo que trae la carencia de ella y lo mal que se pasa por no tenerla. Es una pena, una verdadera pena, depender de algo como esto para poder subsistir (que no vivir) y poder llegar a fin de mes, con la lengua colgando y el cuello bien apretado, pero llegar a fin de mes al fin y al cabo.


Ahora guardaré mi nómina de agosto junto a sus hermanas para quedar allí olvidada y por si algún día la puedo menester, porque cuando la necesitas y no la encuentras es un verdadero problema...


Quizá (y con motivo de las fiestas mayores de Sabadell), mañana invite a mi nómina veraniega a dar una vuelta, tomarnos unas cervezas o algún rico helado mientras, cogidos de la mano, nos paseamos entre tenderentes, gentío y gente, escuchando algún concierto, pregón o evento. Y que la gente nos salude al pasar y me digan "genestel, qué bien se os vé juntos", o "qué buena pareja hacéis", o "¡qué bonita es la nómina que le coge la mano"...


Puede que lo haga porque este mes se ha comportado, no mucho, pero se ha comportado y me ha alegrado estos días de calor, mucho calor, y de duro, durísimo trabajo.

3 comentarios:

Roddo dijo...

Qué bien que aquél papelito consiga animarte de ese modo... Es una alegría recibirla a fin de mes, especialmente cuando te la has ganado haciendo bien tu trabajo.

La mía se ha atrasado más de una semana este mes, y es que al parecer al que la imprime, no le ha gustado nada que yo y mis compañeros nos fuéramos dos días a la huelga. Jejeje.

Pasearte de la mano con tu nómina por Sabadell? Bueno, mientras a Veteli no le vengan los celos, creo que está todo bien... Cuentas con mi permiso! Jajajaja.

P.S. Hoy ha sido tiempo de la "llamada del mes", pero no hubo caso de conectar con catetolandia. :-(

Runner dijo...

A mí hay pocas cosas que me pongan tan cachondo como la nómina. ¿Debo acudir a "nomiadictos anónimos? :)

genestel dijo...

Roddo, es que no les ha gustado demasiado eso de la huelga y, claro, han tendido que hacer esos ajustes en la nómina.
veteli no tiene celos de ella, ¡más bien todo lo contrario!

Runner, nada de ir a "nomiadictos anónimos", ¡ojalá pudiera ser "nomiadicto" total!

En fin, es lo qué hay!