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miércoles, 23 de marzo de 2011

Sorpresa en la cafetería

La tarde estaba cayendo de forma aburrida y cansada y me gustaba ver el cambio de colores desde los grandes ventanales que daban a las vías de la vieja estación.

El inico de la jornada había sido bastante movido y las horas se volatilizaban de forma rápida y violenta o así lo demostraban las pequeñas gotas de sudor que salpicaban mi frente. Ahora, ahora todo estaba tranquilo y el último cliente acababa de salir a toda prisa porque su tren destino a Sants Estació pitaba enloquecido con ganas de galopar por los raíles.

Subí el volumen del canal musical y, sin darme cuenta de ello, dejé que mis pies danzaran por la barra mientras limpiaba la cafetera, repasaba la caja, sonreía a algún viajero o saludaba a la chica de las taquillas de billetes al otro lado del vestíbulo. Me sentía bien haciendo algo que se me daba genial y que me hacía disfrutar bastante.

Tras bailar un par de temas bastante pegadizos, me tanquilicé mientras abría la chapa de una Coca-cola de botella de cristal, fría y pecaminosa, dulce y lujuriosa... cuando la puerta emitió su característico sonido al dejar entrar a alguien.

Mi mirada recorrió la silueta de la persona que se asomaba por los ventanales para intentar ver si algún tren estaba preparado para salir, pero al ver que esto no era así, se recompuso la ropa y se acercó a la barra con aire distraído.

Era una chica joven (quizá no pasaba de los veintipocos), de pelo rubio y lacio peinado a la moda, de profundos ojos azules de mirada activa, vestida con las últimas tendencias y de marcas caras, con un maletín de piel que parecía pesado, una chica preparada para la vida moderna, firme y desenvuelta y muy, muy atractiva.

Al saludarme pude fijarme en su seguridad aplastante, en su fuerza secreta y en su fortaleza frente al resto de la humanidad. Le sonreí, le saludé y esperé. Esperé a que decidiera qué quería tomar mientras su mirada se paseaba por el sinfín de deliciosos bollitos, donuts y bocadillos que adornaban las vitrinas de la barra, pudiendo distinguir una rugiente pero controlada gula ante manjares que posiblemente hacía meses que no se llevaba a la boca y que su paladar moría por volver a degustar. Pero pudo reponerse y con una suave voz acaramelada me pidió un té con limón y fue a sentrase frente a los ventanales mientras revisaba su móvil de utimísima generación.

No me sorprendió su decisión, un té con limón, era lógico, iba con ella, con su aparente personalidad, iba perfecto con su imagen de semi-ejecutiva... no podía ser menos.

Con delicadeza lo dejé en la mesa como si de una sombra yo mismo me tratase para no molestar su concentración con los sms del teléfono y con sus gestos de verdadera preocupación, seguramentea relacionados con su trabajo diario.

La música que sonaba era tranquila y relajada, la luz tenue y pastel, mis quehaceres lentos y silenciosos y la clienta que se dedicaba a sus pensamientos... así que pronto olvidé su presencia y me dediqué a las cosas necesarias de aquella hora.

Psado un largo rató, levanté la cabeza y miré con fijeza (con una fijeza discreta y disimulada) a la chica; sorbía el té con sumo cuidado y se acariciaba el rostro con una mano de forma mecánica, supongo que metida de lleno en la paz de un momento de relax inesperado por haber perdido el tren. Era una mujer bella, una mujer de sugerentes curvas muy atractiva, era algo indiscutible, y el porte que tenía se unía a todo el resto para lograr no pasar desapercibidai.

Yo mismo noté cómo mis ojos se abrían hasta tal punto que me dolían puesto que no podía dar crédito a lo que veía, no era posible que alguien con tanta clase y elegancia llegara a esos límites: entre sorbo y caricia, la atractiva mujer se metía el dedo en la nariz rebuscando algún tesoro escondido y, cuando daba con éste, se lo miraba de forma triunfal y lo pegaba en el abrigo que sostenía sobre las rodillas. Y vuelta a empezar.

Una vergüenza ajena me subió sin disimulo y tuve que desviar mi propia mirada para no ser pillado infraganti y tener una situación de lo más violenta.

Los altavoces hablaron anunciando la próxima salida del tren y la chicamodernaguapaymocosa salió disparada no sin antes dejar una generosa propina.

Y es que, señoras y señores, cuanta razón tiene el dicho de "no es oro todo lo que reluce".

No, no...

sábado, 19 de marzo de 2011


Bueno, parace que esto de tejer el tiempo es mucho más complicado de lo que parece y reajustar mi tiempo es bastante difícil para mi debido a los cambios constantes...

Esta semana ha sido muy intensa porque ha vuelto a dar un giro mi vida profesional y, desde esta misma noche, mi nuevo trabajo girará en torno a la ayuda social y en prestar mis servicios a personas mayores que necesitan atención y calidad humana.

En menos de dos horas, al fin haré lo que me gusta y en lo que me he estado preparando.

¿Nervioso yo...? No, más que nervioso... inquieto.

Revolución en Libia



¿Cómo puede haber gentuza cómo Gadafi en el mundo...?

"Váyase señor Gadafi... ¡váyase!"






Terremoto y tsunami en Japón 11/03/2011


Sin palabras.




Tod@s con Japón y sus habitantes.

















jueves, 10 de marzo de 2011

Historias de cafetería

Nuevo rincón en el blog, un rincón que va a descubrir historias que pasan cada día en una cafetería, historias reales vistas desde un punto de vista personal, alejado pero a la vez, muy cercano a mi.

Historias anónimas de idas y venidas, historias cómicas y, a veces, dramáticas.

Momentos tratados desde el punto de vista del que sabe escuchar o el que tiene que escuchar porque no tiene otra y las horas tienen que transcurrir de una manera u otra.

Historias con aroma a café, con sabor a croissant y silbatos de tren.

Porque la cafetería está en una concurrida estación...

The Guarry Men Show: La Party Festa Forever


Hace unos días fuímos al teatro para disfrutar de una obra diferente y, además, en sesión golfa ( a las 00.00 horas de la noche): "The Guarry Men Show: La Party Festa Forever".

Reímos hasta el cansancio al ver tanto humor de lo absurdo y tantas situaciones extremas que luego nos hacían reflexionar... y no poco.

Tres cantantes (tan sólo con sus voces) y cuatro actores (dos chicos y dos chicas) hicieron las delicías de todo el público en una obra totalmente bilingüe -castellano y catalán-.

Muy recomendable si algun@ os acercáis hasta Barcelona...

En el Teatre Poliorama (al inicio d eLas Ramblas) de Barcelona.

Sinopsis:

"A los Guarry Men se les ha encargado una misión: LA PARTY FESTA FOREVER.

Y la harán llegar al mundo. Porque creen en los instintos. Porque creen en cada día de la semana. En el mensaje directo por encima de la oratoria. En el llamar las cosas por su nombre. En llegar a la raíz de la cuestión.

The Guarry Men Show! consta de uns escenas independientes, en las cuales cuatro actores crean situaciones y los Guarry Men ejercen d ela voz de la conciencia.

Con su música e ingenio, ayudarán o entorpecerán los objetivos de nuestros personajes. Siempre desde el humor, siempre desde la música, desde la honestidad, desde esto que nos consume por dentro cuando las cosas no se llaman por su propio nombre y todo sale mal: frustración.
De allí nos hemos nutrido e inspirado escribiendo, y ellos componiendo.

Cuatro actores, tres músicos. Situaciones llevadas al extremo, humor, un poco de amargura y música.


Nuestra intención: UNA FIESTA. A partir del 25 de febrero en el Poliorama, todos los jueves y viernes a las 23:30h y los sábados a las 24h."



Director: Pau Roca


Intérpretes: Pau Roca, Patricia Bargalló, Dafnis Balduz, Ruth Díaz – The Guarry Men: Alberto Noel, Albert Casanova, Nacho Albert.





Link del teatro:

http://www.3xtr3s.com/polio/ca/2011/02/the-guarry-men-show-la-party-fiesta-forever/

miércoles, 9 de marzo de 2011

Tejiendo tiempo... (Alas de Ángel )


En breve, el "Alas de Ángel" volverá a las andadas y a estar al orden del día.

De momento, estoy tejiendo telas de tiempo para buscar los ajustes necesarios en mi vida para poder tener un momento para cada cosa y para poder disfrutar de la vida real, de la vida virtual y de la vida laboral.

Porque me siento muy feliz por tener un nuevo trabajo que me llena y que me sirve para sentirme bien, a pesar de los desplazamientos, del tiempo tan intenso que me roba y de lo mal que se lo montan con los horarios... pero es mi trabajo y las horas se me pasan volando mientras estoy llevándolo a cabo.

Tejiendo tiempo, ajustando los relojes e intentando activarme más pronto por la mañana... aunque me cuesta mucho arrancar cuando nace el día y el nórdico me abraza y me engulle durante mis sueños y no dejándome salir de debajo de las sábanas... ¡pero lo conseguiré!

Soy buen tejedor, así que poquito a poquito tendré las horas del día bien dispensadas y colocadas, porque sé que me adapto a todo y pronto lo tendré todo bien organizado en mis manos.

Ocurre que, cuando salgo por la noche de trabajar, las fuerzas se me pierden y se van volando sin consultar y me relajo demasiado y me dejo llevar...

Esta tarde comenzaré a tejer...